Toda historia tiene un prinicipio I
Dicen los que saben que todo lo que nos sucede lo imaginamos primero. A veces dudo de que esto sea cierto y otras veces creo que esta es la receta para hacer que todo lo que deseamos se cumpla, sí, algo así como "El Secreto".
Hace 5 años trabajaba en el área de Recursos Humanos como Instructora de Capacitación, llevaba una vida que se dividía entre intentar escribir poesía, mantenerme fuera de casa de mis padres y sobrellevar una vída típica de oficina. Trabajaba para una Cadena de Farmacias coordinando instructores, diseñando y capacitando al personal operativo, la clásica vida de un Instructor de Capacitación.
Lo que más me gustaba era poder influir de manera positiva en la gente, en una actividad que ocupaba el 80% de su día: el trabajo. Me gustaba pensar que gracias a lo que yo les enseñaba a través de metodologías y técnicas ellos podían ejecutar su trabajo de mejor manera, sintiéndose más capaces y con más oportunidades para crecer en su puesto. Sostuve (y sostengo) que el aprendizaje es la mejor herramienta para cambiar el mundo y estar involucrada en esta actividad de alguna forma me parecía mi mejor aporte en este plano terrenal.
Sucedió que un día me designaron a una misión especial: Tratar de conquistar el ... (¡ya dejate de payasadas Ana!), si bueno la actividad era capacitar a los vendedores en un Nuevo Punto de Venta que se iba a instalar en las farmacias. Este fue un momento que me cambió la vida, claro, como siempre, no lo sabía en ese momento.
De aquí en adelante toda mi vida tuvo un antes y un después.
Este nuevo punto de venta (PdV) involucraba varios equipos funcionales de la empresa, proveedores externos para implementar el hardware y software y el área de Sistemas interna, siendo así esto requería de estrategia, planeación y coordinación. Asignaron al área de Proyectos para hacer estas actividades y con ello a un Líder de proyecto.
Psicóloga, capacitadora, intento de poeta y estar buscando las respuestas de la vida fuern la combinación ganadora para que cuando me nombraron "integrante del equipo del proyecto" yo no supiera ni qué hacer y me sintiera cómo que querían sacar de la empresa a la brevedad.
En fin, estuve en el proyecto desde el inicio hasta el fin y tuve la oportunidad de admirar el gran trabajo de un Líder de Proyecto, me enamoré tanto que me hice una promesa: Yo iba a ejercer esa profesión. Porque todo es posible, porque yo no era una persona a la cual le dijeran "te toca una banana" y aunque no quisiera tuviera que comer eso, si yo quería una zanahoría TENÍA que haber manera de ir a por ella. Necesitaba una base y los siguientes pasos, sólo eso. Yo ejecutaría las acciones.
Se formó esa idea en mi cabeza, comencé a investigar en el poderosísimo Señor Internet qué se necesitaba, quienes eran, qué empresas los contrataban, comencé a leer sobre el tema, metodologías de proyectos, habilidades requeridas, estudios. Empecé a suscribirme a páginas relacionadas con el tema y después, cuando sentía que ya no podía más con esto lo hablé, primero con los cercanos, luego con todo aquel que se me acercara y entonces comencé a imaginar. Me imaginaba laptop en mano, con una emoción de apuro, saludando sonriente a diestra y siniestra a quien me encontraba por los pasillos, en la pantalla de mi computadora veía Microsoft Project Profesional y sabía como utilizarlo, veía las fases de los proyectos y claramente los Directores preferían trabajar conmigo.
Era una visualización recurrente, cada que tenía un minuto lo hacía, lo contaba mucho a todos, si en algún momento veía a los líderes de proyecto hacer algo me imaginaba que era yo haciéndolo, sintiéndolo. Con todo esto diseñé EL camino (los siguientes pasos) todo se veía muy lejano en ese momento, se necesitaban muchas cosas que no tenía: una ingeniería, experiencia, conocer de metodologías, comunicación, entender requerimientos...quizá lo lograría en 10 años ¡pero lo haría!
No he sido de los privilegiados que vienen a este mundo con paciencia, entonces decidí acercarme a los expertos, a los mismos Líderes de la empresa, les pedí que me compartieran material y me ofrecí a ayudarlos. Recuerdo que siempre que veía al Director de Proyectos me ponía muy nerviosa, ¡lo veía tan imponente e imporante! Pensé en todas las posibilidades:
1) Estudiar una Licenciatura nueva (Ingeniería en Sistemas) este proceso podría tardar 4 años más.
2) Estudiar una Maestría para elevar mi nivel de estudios y poder seguir creciendo en RH si todo salía mal. (2 años).
Sí...¡teníamos un claro ganador!, crecía en ambos sentidos y en menos tiempo.

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